27 ene. 2013

Los constructores romanos


La mayor innovación artística de los romanos fue su concepción del espacio arquitectónico. Un modelo urbanístico simplificado de la ciudad de Roma –la urbs-, difundido en todo el mundo romano, se trasformó en el símbolo de la civilización.

A principios del siglo II a. C., los romanos recurrieron al uso de la argamasa o cemento para paliar la falta de piedras nobles, así como el mármol. Esta “nueva albañilería” fue la más utilizada durante toda la época romana. Con la llegada de Augusto al poder, tanto el ladrillo crudo como el cocido comenzaron a utilizarse en todas las estructuras, excepto en los muros, en los cuáles se siguió utilizando el cemento, que servía para unir todos los materiales. Las columnas se construían con ladrillos. En la misma línea de tiempo, surge el interés por las bóvedas; la técnica de las bóvedas con clave facilitó la construcción de arcos de triunfo, cúpulas, grandes termas, puentes, acueductos y cloacas. La meticulosidad de los romanos en sus construcciones era exacerbada, como podemos ver en los documentos gráficos que han llegado hasta nuestros días, en los cuáles se representan los procesos de construcción. En contraposición, la mayoría de nombres de aquellos grandes escultores se han perdido.
Tipos de Opus que se empleaban en la creación de edificios


Hasta el siglo II d. C., los muros de los edificios se cubrían con un paramento mármol, estuco o pintura, según se tratase de un espacio público o privado, cuyo motivo creaba una ilusión.



Un urbanismo pensado

La constante remodelación de los espacios públicos en Roma y los lazos que los unían con los espacios privados eran a la vez el resultado del senado y el pueblo romano de regular el urbanismo y de la obligación política del emperador de ofrecer al pueblo obras arquitectónicas monumentales, como arcos de triunfo, circos, anfiteatros y termas.



Durante el periodo imperial, se reguló la construcción privada, como forma de evitar accidentes urbanos como incendios, etc. Roma se convirtió en la referencia de todo el imperio, donde se imitaba la estructura de foro, y a su alrededor los edificios públicos y monumentos. Este modelo se puede observar en la propia España, como en Mérida (teatro), Tarragona (circo, teatro, anfiteatro y foro), Segovia (acueducto) o Lugo (murallas).


Ciudad de Tarraco, actual Tarragona


Sin duda, la organización urbanística era pensada y diseñada para concebirse como un espacio tanto público, como privado y religioso, y que satisficiera las necesidades del pueblo romano. No es de extrañar que grandes rasgos de la civilización romana aún perduren en la actualidad, ya que podríamos decir que son los padres del mundo que hoy conocemos.



Ha sido un placer, como siempre, un saludo a todos mis lectores.



Atentamente, F. Lirola.

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