22 nov. 2014

La arquitectura carolingia

Símbolo de la hegemonía franca

Capilla Palatina, 805 (Renania del norte, Westfalia)
La unificación política de Occidente durante el reina de Carlomagno llevó a concebir un marco palatino monumental basado en el modelo de Bizancio que recuerda por su magnificencia al de los primeros emperadores romanos cristianos.

Desde que Pipino el Breve tomó el poder en el año 751 y el papa Esteban II lo consagró en el 754, su objetivo fue reorganizar el reino heredado de los merovingios y consolidar las fronteras. Sin embargo, la práctica franca de una corte itinerante perduró hasta el reinado de Carlomagno, en que se hizo sentir la necesidad de fundar un centro administrativo fijo que fuera también la residencia principal del soberano.
Carlomagno y el palacio de Aquigrán
Carlomagno, coronado rey de los lombardos en 772, intentó con dificultad establecer una frontera en España para detener el avance árabe y conquistó Sajonia. La idea de restaurar el imperio surgió en este contexto de unificación y culminó con su coronación, en el año 800, en la basílica de San Pedro, en Roma. El nuevo imperio, que fue reconocido algunos años después por Bizancio, desarrolló una producción de alto nivel en artes decorativas y arquitectura.

Hacia fines del siglo VII, Carlomagno sintió la necesidad de fundar una capital. Se construyó entonces un primer palacio en Ingelheim (774 - 787), cerca de Maguncia, con una disposición similar a la que tuvieron con posterioridad los palacios de los soberanos germánicos, principalmente sajones (Goslar): un aula (basílica destinada a la sala del trono), una capilla palatina (en este caso de plano basilical) y una zona residencial mal definida. El palacio parece representar principalmente la función real o imperial.

No obstante, fue Aquisgrán la obra que caracterizó mejor la nueva imagen de la realeza carolingia. En los extremos de una larga fachada atravesada por una puerta monumental, se unían aula de tres ábsides (oeste, norte y sur) a imitación de las basílicas imperiales antiguas y una capilla de plano centrado precedida por un atrio como referencia explícita de Bizancio. El espacio interior estaba ocupado por edificaciones de madera y tierra para usos residenciales y, sin duda, administrativos. unas termas con una gran piscina cuadrada completaban el conjunto. Se conserva de esta construcción el ábside oeste del aula y la capilla, que está prácticamente intacta.

El reina de Asturias y la arquitectura palatina
Este pequeño reino se desarrolló en el siglo VIII cerca de Oviedo, en las montañas de Asturias (norte de España). Nacido de la destrucción del reino visigodo, desarrolló una civilización de alto nivel que presentó, desde fines del siglo VIII, el mismo fenómeno de renacimiento del mundo carolingio: ejemplos de ello son el palacio de Alfonso II el Casto, en Oviedo, y especialmente el de Santa María de Naranco, construido en tiempos de Ramiro I (842 - 850), del que se conserva el aula.

Santa María de Naranco, 842 - 850 (Oviedo, Asturias)
Un arte muy interesante y profundo el Carolingio, sin duda dio mucho de si, siendo una precuela del Románico.

Atte.


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